viernes, 10 de octubre de 2008

LA RISA TERAPIA DE SANACION


Una familia de osos que atravesaba el sector de turistas del parque Yellowstone, se detuvo al borde de la carretera al ver que un auto en ese momento pasaba con ocho personas dentro.


-¡Que crueldad de los humanos! -comentó el plantígrado padre a sus críos-.Llevarlos enjaulados de esa manera! –no es justo…

jueves, 9 de octubre de 2008

ESTAMPAS COTIDIANAS


Un ángel llamado “Luis Santiago” ha muerto impunemente. Es uno más de tantos menores que a diario mueren víctimas de la acción criminal producida por la descomposición letal del tejido social¸ producto del egoísmo indolente donde los valores de la sociedad han decrecido de tal manera que podemos afirmar, que, casi no existen.
La mente energúmena de un desadaptado social quién era su progenitor, le quitó la vida sin reparo con alevosía y premeditación. La mala noticia de su muerte trascendió con horror, perturbando la tranquilidad de una población pacífica en una vereda ubicada en los alrededores de Bogotá. La gente ante este hecho reaccionó indignada, saliéron a las calles a protestar, organizando marchas para pedir al gobierno nacional una condena ejemplar para este criminal como la pena de muerte, o la cadena perpetua.
Otras personas menos avezadas, se aglutinaron formando tumultos frente a la entrada principal de la fiscalía quienes enceguecidos por la ira a gritos pedían sus cabezas para hacer justicia con su propia mano… Querían “linchar” al victimario y a sus cómplices que en ese lugar estaban siendo interrogados.
¿Me pregunto? ¿Qué sentido tiene hacer justicia de alguna o de otra manera? Al fin y al cabo este proceso de condena es terrenal. Pero, no hay que olvidar que la justicia divina que llegará implacable. Su paz interior se verá derruida y perturbada por el arrepentimiento y la desesperación que lo condenará a sufrir en vida, atormentándose hasta la saciedad y la locura.
La tempestad ha comenzado para esta alma perdida… lagrimas de sangre brotará de sus ojos cansados al verse reducido a la impotencia, producto del remordimiento. La ira de Dios comenzará a impartir su ejemplar castigo lúgubre, como lo hizo en Sodoma y Gomorra bajo una luna oscura que aterroriza a quien la mire a su alrededor. ¡Dios le va a cobrar lo que hizo! No existe la menor duda.

domingo, 28 de septiembre de 2008

LA SUERTE DEL PAYASO...

“A veces, se necesita de mucho valor salir a escena con la cara pintada de colores, una peluca al viento y un pimpón rojo en la nariz para satisfacer a toda una audiencia que juzga y aplaude nuestra gran actuación en el escenario amorfo de la vida”


Con mi cara pintada, disfrazado de payaso me gano la vida. Salgo a escena para hacer reír. La concurrencia aplaude mi actuación y se divierte… Pero ellos, alegres no saben de mi dolor que a veces siento. Hoy, por ejemplo lo llevo por dentro. Por sus carcajadas, alcanzo a percibir que mientras mi corazón llora, ellos ríen sintiéndose contentos, relajados. Yo, detrás de este atuendo los hago reír.


El telón sigue izado. Mi actuación aún no termina… mi alma sufre y llora… no está de mi poderme contener. “Alrededor, sigue el público mirándome… son como hienas esperando más y más de mí. ¡Me aplauden locamente! a medida de la gracia de mi repertorio… su risa estridente ahora no me agrada, taladra mi cerebro como puñales invencibles. ¡Ho! Dios mío, que larga se me ha hecho esta función...Estoy odiando al público. ¡No los quiero!... ¡No los soporto!


El llanto brota de mis ojos, incontenible y desnudo cual perlas matutinas de rocio se confunde con la tintura de mi máscara de colores que, como un frio yelmo cubre la amargura de mi rostro. Hoy, enterré a mi madre. Ella, murió antes de ayer en la noche… su deceso es el gran dolor que me deprime. Apenas si respiro bajo el tenue revestimiento del colorido maquillaje disolviéndose en mi cara por efectos del intenso calor producido por la luz encandiladora de los reflectores del teatro…

En la vida, detrás del disfraz a veces se oculta sorpresas: una, puede ser un rostro frenético y triste, tal vez maltratado crudamente por los sinsabores de la cotidiana vida; otra, el rostro feliz y alegre, ofrenda de Dios, pletórico de bienestar absoluto. Pero, el semblante del dolor de perder a una madre; es un sentimiento que no se puede compartir ni ocultar por nada, en este mundo existencialista. ¡la vida sigue igual!